Jue. Ago 5th, 2021

El Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), fundado en 1992 por iniciativa de un colectivo ciudadano encabezado por el maestro Francisco Toledo y uno de los recintos de su tipo más activos y representativos en el estado, es objeto de una disputa laboral entre parte de los trabajadores del recinto, encabezados por su directora Cecilia Mingüer, y la Asociación Amigos del MACO, responsable del comodato del recinto, que ha desembocado en disputas por la ocupación del recinto y acusaciones mutuas de uso de la violencia.

El conflicto escaló desde abril del 2020 cuando la asociación decidió suspender el pago a los trabajadores. Pese a ello, explica Mingüer, los trabajadores han retomado actividades en el museo, desde septiembre, aun con la incertidumbre de sus salarios, que no han sido cubiertos. El adeudo que actualmente tiene el MACO con empleados y proveedores suma ya dos millones de pesos, que ha podido solventarse parcialmente con recursos obtenidos en febrero pasado mediante un donativo y una subasta, pero apenas significó el 35% de 1.2 millones de pesos que se debían entonces, de acuerdo con la directora, quien confirma que por ese adeudo se interpuso una demanda ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.

El asunto ha desembocado en la inconformidad de los trabajadores y un intercambio de acusaciones sobre agresión y negligencia entre la dirección del recinto y la presidencia de la A. C. Por ello, El Economista conversó individualmente con ambas partes para contrastar posturas.

Un año de salarios sin pagar

“En abril del año pasado nos dejaron de pagar los sueldos a todos los trabajadores. Después se atravesó el periodo de confinamiento, pero al terminar, algunos retomamos las actividades a puerta cerrada con la incertidumbre de nuestros pagos”, explica Cecilia Mingüer.

El presidente de la la Asociación Amigos del MACO , Rubén Leyva Jiménez, responsabiliza de esta situación a la dirección del museo: “nuestra administradora no entregó los comprobantes de gastos que durante un año no pudieron demostrar. Hay un faltante de un millón 600,000 pesos que comprobar desde 2019. Hubo dinero para pagarles (el año pasado), nada más que por la falta de responsabilidad y de profesionalismo no entregaron nada y el recurso no se liberó. Ante esa situación no podemos simplemente voltearnos y fingir que no pasó nada, porque sí pasó. No tuvimos el recurso para seguir trabajando”.

No obstante, la directora del museo acusa a la asociación de “generar trabas” para resolver la comprobación de los gastos, lo que, dice, ha generado un vacío que los ha dejado sin recursos. “En lugar de sumar al esfuerzo que estábamos haciendo los trabajadores y dirección para las cuestiones comprobatorias, se pusieron en otro papel, no ayudaron y se empezó a hacer todo más enredado”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *